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El río Acis y la pesca de los reyes

Pescar a caña, cerca de la Cascada de los Gigantes de la Quinta dos Marqueses de Pombal, en Oeiras, era una diversión poco común en los jardines de las fincas portuguesas de los setecientos.

Los jardines de las villas y fincas de los aristócratas ofrecían a los visitantes exquisitos paseos, perfumados por flores de todos los colores. Además de poder caminar entre hermosas esculturas integradas al paisaje, los invitados se maravillaban con el incesante chorrear de las aguas que caían de fuentes y cascadas. El agua siempre ha sido el elemento espectacular del jardín. Para deleite de todos, como animada por una fuerza mágica, subía a borbotones y luego caía mansamente en los espejos de agua.


Según una descripción del siglo XIX, la Cascada de los Gigantes, en la Quinta de los Marqueses de Pombal, en Oeiras, fue así bautizada a causa de dos monstruosas esculturas. Lamentablemente desplazadas para recibir a los visitantes en la entrada del palacio, representan a Polifemo, el ciclope de un solo ojo, levantando una pesada roca, y el Fauno tocando la flauta.

Polifemo a atirar uma pesada rocha contra Acis. Giovanni Girolamo Frezza after Pietro Antonio de Pietri, 1704 © Rijksmuseum
Polifemo, Ácis e Galateia. Giovanni Girolamo Frezza según Pietro Antonio de Pietri, 1704 © Rijksmuseum.

Además de las esculturas de Machado de Castro, el conjunto llamaba atención por imitar el rumor de una catarata, por la caída del agua con estruendo en sucesivos niveles hasta el tanque de mármol, solo para desbordarse y correr por los escalones de las escaleras, casi a los pies del espectador.

El agua de la cascada servía para alimentar un tanque con peces, construido en una ampliación de los jardines de la granja, probablemente diseñado por el arquitecto Reinaldo dos Santos. Estaba listo en 1774, a tiempo para divertir a la familia real que, en los dos años siguientes, pasó largas temporadas en Oeiras, para que el rey D. José, aconsejado por sus médicos, fuera a baños en Estoril.

Pescar a caña, cerca de la cascada y al fabuloso escenario creado por los grandes paneles de azulejos azules y blancos, era una diversión que no se encontraba en los jardines de las granjas portuguesas. Es probable que se trate de una influencia inglesa, ya que Sebastião José de Carvalho fue embajador en Londres y ciertamente conocía, al menos de oír hablar, los grandiosos jardines de Whitton Park, del tercero duque de Argyll, con su presa de peces. En Oeiras, toda la parafernalia necesaria quedaba guardada en una encantadora casa de pesca, decorada con bellos estucos del taller de Giovanni Grossi.

Para dar continuidad a la historia trágica de Polifemo, Ácis y Galateia, el pintor Sebastião de Almeida, entonces maestro de la Real Fábrica de Louça do Rato, se apoyó en un grabado de Jean Lepautre para representar los amores escondidos de la nereida con el pastor, que, como se sabe, fue muerto por los celos vengativos del poderoso ciclope.

A view of the garden of the Duke of Argyl at Whitton. William Woollett, 1757. © British Museum.
A view of the garden of the Duke of Argyl at Whitton. William Woollett, 1757. © British Museum.

Como nos dicen los versos del poeta Ovidio, los dioses escucharon las conmovedoras súplicas de la nereida y eternizaron Acis en el río siciliano que lleva su nombre:
Y echo admirable, de pronto sobresalió hasta medio cuerpo/ un joven con cuernos nuevos ceñidos con flexibles cañas,/ quien, si no fuera porque era mayor y porque era azul/ en toda su cara, era Acis. Pero así y todo era Acis/ convertido en río, y el río conservó su antiguo nombre.

Las metamorfosis de los dioses de la Antigüedad, con sus galantes aventuras amorosas, fueran una constante de los programas de los jardines de la aristocracia. En 1783, ya después de haber firmado el decreto con la destitución – y el consiguiente alejamiento – del marqués Pombal, la reina D. María I visitó la finca. En compañía de su tío-marido tuvieron un inmenso placer en contemplar la cascada y participar en una agradable y elegante pesca.

BIBLIOGRAFÍA PRINCIPAL

OVIDIO. Metamorfosis. Tradução de António Ramírez de Verger  y Fernando Navarro Antolín. Madrid: Alianza Editorial, 1995.

MEMORIAL HISTÓRICO ou Colecção de Memórias sobre Oeiras. Desde seu princípio, como Lugar e Cabeça de Julgado, e depois Vila. Tomo II. Leitura e notas de João Cláudio Aworters Lopes. Coordenação e notas de Salete Salvado. Oeiras: Câmara Municipal de Oeiras,  1982.

SILVA, Libório Manuel & CARVALHO, Rosário Salema. Azulejos, Maravilhas de Portugal. Vila Nova de Famalicão: Centro Atlântico, 2017. ISBN 978-989-615213-0.

Oeiras, Quinta dos Marqueses de Pombal

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